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La adquisición de datos: el talón de Aquiles de los sistemas GIS

La descripción del territorio, para sus elementos aparentes (los que son visibles), se ha construido tradicionalmente a partir de imágenes aéreas capturadas con sensores remotos ópticos o de radar. Los productos obtenidos se utilizan directamente (una vez georreferenciados) o bien tras vectorizar los objetos que contienen por fotointerpretación y posterior ajuste en campo.

Territorial description of visible elements has been traditionally based on aerial pictures taken from remote optical or radar sensors. The resulting products are used directly –having been previously geo-referenced, or after vectorizing the contained objects by photo-interpretation and their later field adjustment.

Mientras el soporte era de papel, el proceso de interpretación servía para delimitar tipos de objetos mediante un lenguaje gráfico de descripción basado en colores, tramados o tipos de línea, complementados con textos estratégicamente situados. Su utilización manual exigía la descomposición del mapa en hojas manejables.

A partir de esta base cartográfica es posible obtener componentes aparentes (edificios, viales, cerramientos, cultivos…) y, gracias a su carácter estereoscópico o por la técnica de radar, también se obtiene el modelado del terreno mediante isocurvas de altitud. Además sirve como base de referencia para otros propósitos temáticos (medio físico, catastro, planificación, dotaciones…) construidos por otros medios de investigación, diseño o análisis territorial. (normalmente usando soportes semitransparentes y redibujando)

La popularización de los sistemas CAD y GIS exigió disponer de soportes cartográficos digitales, primero mediante la digitalización de los soportes de papel existentes y luego directamente desde los procesos de restitución. Pero durante muchos años este proceso de digitalización no cambió sustancialmente la situación. Incluso se mantenía la división en hojas. Naturalmente los nuevos sistemas facilitaron mucho el trabajo, la precisión y la calidad final de los resultados pero sin alterar la metodología de trabajo ni aportar funcionalidades nuevas. Entre otras cosas porque siguieron siendo sofisticados medios para…¡producir papel!

Así hemos llegado hasta ahora, aunque con algunas mejoras:

Las cartografías básicas han pasado a ser continuos digitales. Y son fuente fiable de información para otros procesos de análisis o adquisición, más especializados o sectoriales. (además de transparencias, los sistemas GIS permiten análisis espacial mucho mas potente)

No se suelen mantener, como antes, cartografías superpuestas de distinta precisión. Los procesos de generalización pueden mantener automáticamente capas de baja precisión a partir de capas de alta precisión. (Esto tiene algunos límites, pero creo que en muchos casos la duplicidad de esfuerzos responde a problemas competenciales o de coordinación. La crisis económica galopante va a tener como beneficio indirecto la racionalización del gasto en cartografía)

Se está pasando de mantener un modelo basado en la codificación de líneas a un modelo basado en la codificación de objetos. Un paso complicado y muy poco estandarizado.

Han aparecido nuevos sistemas de información geográfica baratos y eficientes y  nuevos estándares GIS abiertos que permiten COMPARTIR. El mundo cartográfico ha sido tradicionalmente poco dado a compartir. (Aún recuerdo cuando el IGN pretendía cobrar muchos miles de pesetas por un DXF con los límites municipales ¡a escala 100.000!).

Se ha universalizado el uso de los sistemas GPS demostrando que es posible georreferenciar cosas sin que haya detrás un sofisticado proceso de medición y geodesia.

Se han demostrado las enormes posibilidades de la difusión de información geográfica por internet.

Con todo esto los sistemas de información territorial han podido salir del entorno de las oficinas técnicas y de su utilidad constreñida a la producción de planes y proyectos, para convertirse en una herramienta de uso generalizado a la que se demandan prestaciones y contenidos cada día más sofisticados. Tanto desde las instituciones como desde el mundo empresarial o los ciudadanos.

Esta presión está provocando una crisis sobre los modos de adquisición de la información territorial, sobre los sistemas de tratamiento y verificación, sobre los sistemas de almacenamiento y, muy especialmente, sobre los sistemas de publicación y acceso a la información.

Crisis que se enfoca a nivel institucional mediante el desarrollo de Infraestructuras de Datos Espaciales, un gran paso adelante para compartir información geográfica, pero que debe aún evolucionar hacia un sistema de sistemas que garantice un adecuado nivel de integración y actualización y que asegure su utilidad pública y empresarial. Infraestructuras de Datos que entran en competencia con las plataformas comerciales de mapas tales como Google Maps o Bing Maps. Plataformas que están consiguiendo el objetivo de producir una versión virtual del mundo real accesible desde internet, extraordinariamente útil como soporte de decisiones de negocio. Tan útiles que su modelo de negocio está cambiando, de ser servicios gratuitos de «gancho» hacia otros servicios de pago, a ser productos comerciales en sí mismos.

Curiosamente el talón de Aquiles, tanto para las IDEs como para las plataformas comerciales, sigue siendo la adquisición de datos, aquí pocas cosas han cambiado. Podemos decir que la cartografía básica se sigue manteniendo por fotointerpretación.

Mantener este método se ve favorecido por el constante incremento de la resolución de las imágenes de satélite, la reducción de su coste, la posibilidad de acceso a grandes volúmenes de imágenes y la mejora de la sensibilidad y del espectro de los sensores.

Pero la fotointerpretación sigue teniendo varios inconvenientes en su contra: es, como su nombre indica, una “interpretación” de la realidad, en un momento determinado, realizada por una persona mejor o peor entrenada para hacerlo. Su velocidad de actualización está limitada a campañas que se miden en años. Sólo es capaz de producir datos de estructuras superficiales visibles y para ganar en precisión o veracidad es preciso invertir en trabajo de campo, pero estos trabajos están necesariamente limitados a la verificación de aspectos puntuales, por su enorme coste e ineficiencia.

¿Hay alguna alternativa?

Pues, de momento tenemos tres:

La reutilización de los proyectos digitales (Geotransacciones), el objetivo es tratar los proyectos de planificación, gestión, urbanización y edificación como fuentes de información, con lo que se facilita de forma extraordinaria la sincronización entre el mundo real y el mundo virtual, aunque exige un enorme esfuerzo de normalización (CityGML, Urbanismo en Red) y de gestión del cambio entre los profesionales y la administración. Permite la gestión de todas las estructuras territoriales y no únicamente de las visibles y superficiales, lo que implica que necesariamente será el sistema futuro para construir la información territorial, dejando los sistemas basados en sensores como sistemas de apoyo y verificación.

La colaboración producto de la comunicación: los flujos de información en la era internet se han modificado de forma espectacular. El trabajo colaborativo produce un efecto multiplicativo sobre la información disponible que hace rápidamente obsoleta cualquier otra técnica de recopilar y distribuir información masiva. Se ha pasado rápidamente de compartir páginas de información exclusivamente html a compartir información geográfica y de toda clase. Sin embargo aprovechar eficientemente la capacidad de la población mundial para generar información territorial “buena” es un reto imprescindible.

La capacidad de las cosas para hacerse visibles: la asignación a los objetos del sistema territorial de la capacidad de saber como son y donde están, tanto sean instalaciones fijas como móviles, y de la capacidad para informar de ello cuando se les solicita, es el factor determinante para construir los nuevos sistemas de información. (Servicios de Ubicación)

Así planteadas las cosas, hay una conclusión inevitable: el modo de adquisición de la descripción geométrica georreferenciada de las cosas que forman nuestro mundo debe evolucionar. Seguirán utilizándose sensores remotos y procesos de interpretación, pero los nuevos modos de ver y representar el mundo supondrán una revisión en profundidad de como se concibe la cartografía, de como se almacena, de como se distribuye y de como se usa.

La descripción del mundo será gestionada por los propietarios de los objetos que lo forman y compartida mediante servicios abiertos. Será mantenida por los mismos procesos de cambio que afectan al mundo real y será el soporte, el esqueleto, sobre el que se montarán nuevas formas de ver el mundo que aún no podemos imaginar, porque la realidad aumentada, la realidad virtual, los servicios de ubicación o los territorios inteligentes no son mas que el principio.

Ignacio Arnaiz Eguren – Director de Innovación – Arnaiz Consultores SL

Registro digital de Planeamiento

Decía  en un post anterior sobre Planeamiento digital  que la Ordenación urbanística debe ser el resultado refundido de las transacciones que efectúan sobre ella los planes digitales aprobados, a esa transformación de los planes en transacciones le llamamos Sistematización (hablaremos mucho mas sobre sistematización). Pues bien, tanto los planes digitales como la ordenación refundida deben quedar grabados en una base de datos que denominamos Registro digital de Planeamiento.

Será un Registro mantenido por el órgano competente en materia urbanística y que adquiere un carácter peculiar porque su contenido tiene rango normativo. Por eso decimos que no puede ser sólo un registro administrativo al uso, como los que sirven para la mejor organización de la gestión pública, sino que debe ser un registro jurídico, porque su contenido afecta vinculantemente a la capacidad de actuar de los ciudadanos y de los propietarios de suelo.

En España hay tres estamentos con competencia urbanística para formular instrumentos de Ordenación: el estatal, el autonómico y el municipal. Cuanto menor es su ámbito geográfico competencial, mayor es el nivel de detalle de sus planes. Esto determina el primer problema: ¿Cuantos Registros debe haber?.

Supongamos que se hacen Registros propios en cada estamento. Habrá un Registro estatal, diecisiete Registros autonómicos y ocho mil y pico Registros municipales. Si todos publicasen su información mediante servicios web estándar, podríamos obtener por Internet las tres Ordenaciones vigentes para todo punto del territorio, un mapa completo, contínuo y actualizado de la ordenacion vigente.

En este escenario tiene sentido que los municipios se agrupen para obtener economías de escala al implantar los registros, tanto da si es en forma de mancomunidades, de comarcas, o de diputaciones provinciales. Un proceso de agrupación que es necesario e imparable, no solo para el planeamiento, sino para casi todos los procesos de gestión municipal, sobre todo en los pequeños y medianos municipios.

La segunda pregunta es ¿Qué instrumentos debe contener cada Registro?. Pues el Registro debe contener aquéllos instrumentos que son competencia de aplicación de su estamento. Un caso claro son los Planes Generales Municipales, la competencia para su aprobación suele estar compartida entre el estamento municipal y el autonómico, pero quien se ocupa de su cumplimiento es el estamento municipal, por tanto será el Registro municipal el encargado de su gestión.

La tercera pregunta es ¿Hay algún tipo de integración o comunicación entre los Registros?. La distribución de la competencia urbanística entre estos tres estamentos determina la existencia de dos flujos de información simultáneos:

  • Un flujo descendente de “órdenes de cambio”. Se produce cuando desde un estamento superior se determina la necesidad de alteración de la ordenación vigente en el estamento inferior. Dada la increíble inercia al cambio de la ordenación urbanística, las “órdenes” pueden demorarse años desde que se emiten hasta que se ejecutan. Este período de transitoriedad suele generar muchos problemas, ya que la ordenación vigente del estamento inferior, durante ese período, puede quedar en todo o en parte suspendida. Vamos a llamar a este flujo la Adaptación. En la Unión europea  la trasposición de las directivas a las legislaciones nacionales funciona de forma muy similar.

  • Un flujo ascendente de información. Se produce cuando desde los estamentos de orden superior se requieren datos al inferior sobre el estado de su Ordenacion o de su desarrollo. Sirve para proponer y establecer estrategias de mejora o políticas de uso del territorio más adecuadas a las necesidades. Vamos a llamar a este flujo la Realimentación.

En la situación actual, con el planeamiento de papel, ambos flujos son muy complicados, lentos e incluso pueden ser funcional y económicamente inviables. Asi que la siguiente pregunta es ¿Pueden ayudar los Registros digitales a mejorar esta situación?.

La Adaptación es un proceso inevitable mientras existan tres estamentos superpuestos y el procedimiento por el que se efectúa no tiene sentido modificarlo. Como tampoco van a cambiar los procesos de trasposición de la legislación europea. Pero los Registros pueden ayudar mucho en dos sentidos:

  • Si los Registros publican la situación de la Ordenación de cada estamento y el estado de la coordinación entre ellos de forma actualizada, completa y superponible. Entonces es posible a) obtener una idea mas acertada de la situación, b) vigilar que el proceso de integración efectivamente se verifique y c) establecer políticas de aceleración del proceso cuando haya ineficacias.

  • Si es posible efectuar la actualización de la ordenación vigente mediante planes digitales construidos en forma de transacción (Sistematización), ¿será posible que esas “ordenes de cambio”, cuando únicamente supongan modificaciones formales, puedan llegar a formularse y ejecutarse de forma masiva sin alterar las garantías juridicas del procedimiento?.

La Realimentación también es imprescindible, los estamentos superiores actualmente hacen políticas de suelo “de oído”, mendigando datos o comprándolos con caros trabajos de recopilación de datos. Los Registros digitales pueden ayudar, tambien mediante por dos vías:

  • Las alteraciones de la Ordenación vigente controladas por el Registro son susceptibles de ser “empujadas hacia arriba” de forma automática en cuanto se producen. De esta forma el estamento superior puede seleccionar y extraer los datos necesarios para actualizar su sistema. Pueden disponer de un “cuadro de mandos” real alimentado por la dinámica de cambio de la Ordenación. En el programa de Urbanismo en Red ya existen servicios web que permiten al SIU del Ministerio de Fomento actualizarse automáticamente cuando la Ordenación de un municipio se actualiza.

  • La unificación de las herramientas de producción de planeamiento para crear planes digitales transaccionales, también deben ayudar a “normalizar” (también habrá mucho que hablar sobre este tema) el planeamiento, de tal forma que los conceptos y parámetros básicos, aquéllos que deben “subir” hacia los estamentos superiores, estén ajustados a un diccionario estándar consensuado. Y obtener indicadores fiables y estandarizados puede dejar de ser un sueño.

Por último, los estamentos estatales y regionales, no se conforman con obtener datos sobre la ordenación, ya que pretenden conocer también el éxito o fracaso de dicha ordenación. Ello supone acceder a los datos de la gestión y ejecución urbanística muncipales. Si acceder a los datos de planeamiento, sin Registros municipales funcionales, es una tarea imposible, acceder a los procedimientos de gestión urbanística, urbanización y edificación para conocer los consumos de suelo y por tanto el suelo vacante, es ciencia ficción.

Pero su imposibilidad actual no debe impedir pensar en que en el futuro eso tampoco sea posible. Los Registros de Planeamiento pueden ampliar su alcance para abarcar también los instrumentos de Gestión y de Ejecución. En ese momento se podrá realmente conocer el avance del proceso urbanizador y adoptar políticas reales sobre necesidades o problemas reales.

Esta posibilidad justifica por si sola cualquier esfuerzo que se haga por desplegar sobre los tres estamentos las herramientas necesarias para mantener Registros urbanísticos y para convertir los instrumentos territoriales en transacciones digitales. El esfuerzo deberá orientarse a ayudar a los municipios a implantar nuevos sistemas de gestión en vez de limitarse a exigirles datos, porque de la mano de los sistemas, llegarán los datos.

Ignacio Arnaiz Eguren – Director del Área de Innovación – Arnaiz Consultores

Sebastián Arbolí Ayala (La Base de Datos Ciudad)

Siempre es bueno mirar hacia atrás porque encontraremos muchas ideas útiles que se quedaron por el camino. En otro post hablé de Maruja Gutierrez-Diaz que, afortunadamente, sigue activa. Hoy me toca hablar de Sebastián Arbolí Ayala, que sin embargo murió con 48 años de un cáncer fulminante hace ya más de una década.

Sebastián era arquitecto y en su última etapa fue el responsable de la mecanización del Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid. Un arquitecto atípico que se pegó a un ordenador en cuanto tuvo acceso a ellos.  A principios de los 80 creó el concepto de Base de Datos Ciudad (BDC) como un sistema integrado de gestión urbana donde la ciudad es un conjunto de entidades cuya dinámica está ligada a la gestión de expedientes.

Mucho de lo que sabemos hoy, lo aprendimos de Sebastián. Supongo que de sus escritos e informes habrá rastro en el archivo de la Villa, yo sólo conservo una contribución suya a un libro del COAM: “La utilización del ordenador en el planeamiento urbano y territorial”, seguramente agotado. Sin que lo sepa el COAM puedo enviar una fotocopia a quien tenga interés. Y naturalmente tengo el recuerdo de interminables discusiones en su despacho, delante del terminal fosforito de su flamante nuevo AS400 porque el Sistema 36 se quedó pequeño.

Sebastián formuló su BDC apoyándose en SICAD, un GIS de Siemens que aún funciona para mantener el catastro alemán, pero que está descontinuado como producto.

La BDP se fundamentaba en tres tipos de Entidades:

  • EG Entidades de Gestión: sirven para establecer los procesos de gestión mediante acciones y operaciones comandados por la gestión de expedientes. Las dividía en básicas (nueva, agregación, segregación y agregación + segregación) y complementarias (fases de planeamiento, ejecución y urbanización)

  • EP Entidades primarias: forman el esqueleto de la ciudad mediante tres tipos de entidades (Sebastián decía que eran tres ciudades superpuestas): urbanísticas (viales, manzanas, parcelas edificios y locales), urbanísticas de gestión (ámbitos, polígonos y fases) y administrativas (secciones censales, distritos, barrios y distritos postales)

  • ES Entidades secundarias: entidades de relación que unen a todas las anteriores. Las dividía en dos tipos: las básicas de relación (cruces, subviales, tramos, subtramos, APP, planta y APS) y las complementarias de relación.

Y en dos tipos de procesos:

  • Acciones: separadas en dos tipos, directas sobre las entidades primarias (altas, bajas y actualizaciones) e indirectas sobre los atributos de cualquier entidad (modificaciones)

  • Operaciones: establecen un segundo nivel de gestión (nuevas, agregación, segregación, agrupación + segregación…)

La selección de una combinación válida y compatible de acción + operación asignada a una entidad primaria desencadena un proceso controlado de la gestión de esa entidad y de las entidades afectadas a través de entidades básicas y complementarias de gestión.

A partir de ello montaba una estructura de entidades, atributos y estados de gestión que describían de forma completa sus tres ciudades.

Sebastián era un precursor, una mente brillante en un mundo de papel y tuvo graves problemas:

  • La enorme magnitud del cambio propuesto en un organismo como la Gerencia de Urbanismo, en un momento en el que el funcionario no comprendía la necesidad ni entendía la solución. A pesar de que los medios económicos con que contaba Sebastián fueron muy importantes.

  • Las graves dificultades tecnológicas de la época para construir información espacial: ordenadores lentos, sistemas GIS ciclópeos y complicados de usar sobre estaciones de trabajo de enorme coste, imposibilidad de distribuir información espacial salvo en papel con lo que el ploteado se convertía en un cuello de botella insalvable, especialización extrema de los grupos de trabajo GIS…

  • Costes económicos enormes, cualquier cosa se traducía en muchos millones de pesetas. Costó un dineral crear cartografía digital utilizable a partir de los planos de parcelario en papel. Costó un dineral montar sobre SICAD la estructura de datos y no menos desplegar estaciones de trabajo entre los departamentos. Y costó mucho tiempo y esfuerzo intentar convencer a los funcionarios de la necesidad y viabilidad del cambio.

  • Y finalmente la falta de tiempo, Sebastián se fue demasiado rápido, antes de que consiguiera demostrar la utilidad del sistema.

Con los medios de hoy día seguro que la Base de Datos Ciudad sería una realidad. En aquel momento para Siemens la BDC era un proyecto estratégico que se paseaba por todas las ferias y por congresos en todo el mundo.

Después de Sebastián el proyecto se abandonó, por muchas causas que en parte han coincidido en casi todos los grandes proyectos GIS urbanos:

  • Hubo un cambio de personas inevitable, yo mismo me integré en el equipo que planificó el cambio de sistemas de la Gerencia. Es muy frecuente que los proyectos GIS de urbanismo, incluso algunos muy grandes, estén ligados a personas, si esta se jubila o falta el proyecto desaparece.

  • El mercado de GIS cambió en pocos años, ArcInfo de ESRI pasó a ser el sistema preponderante. ArcSDE se postuló como el gran almacén espacial sobre Oracle. Los procedimientos de creación de información GIS a partir de herramientas CAD se popularizaron y no digamos nada los cambios que ha supuesto la aparición de OpenGIS.

  • Todo coincidió con una época de cambio tecnológico profundo: del AS400 a cliente servidor, de terminales a ordenadores personales, la introducción de las herramientas de ofimática, los nuevos gestores de expedientes mediante workflow y por supuesto Internet. Muchos cambios en poco tiempo.

  • Pero sobre todo se redujo la ambición, la mejora tecnológica debería haber ayudado al proyecto. Pero los que llegamos después no comprendimos bien el alcance de las ideas de Sebastián. Hemos necesitado veinte años para empezar a ver que efectivamente hay tres ciudades compuestas por Entidades y Relaciones mantenidas mediante Acciones y Operaciones. Nunca es tarde si la dicha es buena.

**Ignacio Arnaiz Eguren **

Director de Innovación – Arnaiz & Partners SL

Urban components

According to one of my previous post (Collaborative City), the real change on how we interact with the city will come when we will be able to establish a dialog with it or its parts. The city will have become then a sensitive entity being able of taking decisions, performing and communicating, due to an intelligence distribution and calculation capacity process among all its components.

We call urban Component every element in the city taking own space up, regardless of the fact it is static, moving, material or non-material. A space attached to the Component by virtue of a legal, administrative or functional assignment, in an explicit or public manner.

As an example we will take one Public Space –the road is a link for public use. All the space in a public urban road is not legally differentiated, it is usually on the Urban Property Registry, showing partially and fragmented in multiple pieces, as they have been added to the public urban property throughout time.

Public space legal structure is not thus essential information, except for demonstrating it is actually a public property.  This continuous and even space is so vast that it is unusable, the urban administrator needs to break it up under geo-administrative and political criteria –“public road stretches” are assigned a type (avenue, walk, street, alley…)–, a name and a size, intending that all important figures will enjoy their own “fame corner”, and should all of them be satisfied, imagination or historical toponymy will be applied.

When two or more roads intersect, there are two possible strategies to apply –the intersection will become a public road stretch (square), the intersected stretches being fragmented, or they are simply ignored, so the intersected stretches lay superimposed (a long stretch is usually fragmented as a result of this intersection, so further important figures may take their place.)

So far, we can come to the conclusion that usual public space fragmentation is not based on functional criteria; its type would even show a few data on its functional configuration.

From a strictly functional overview, public space is actually divided in six types of areas:

  • The road: an area reserved to vehicle traffic flow, distributed in internal lanes and assigned to every type of vehicle and direction. Every lane is provided of a waiting platform linked to an entrance or intersection.

  • The pavement: an area reserved to pedestrian flow, distributed in two sub-types, walking areas and waiting platforms. These platforms are focused on pedestrians crossing a linked entrance.

  • The entrance: a mixed area where vehicles and pedestrians of waiting platforms from linked areas, roads and pavements running perpendicular interact. Flows rotate, as the entrance cannot be simultaneously occupied by both of them. There are usually two types of entrance, crosswalks and pavement curbs for vehicles accessing properties around.

  • The intersection: a converging area where flows rotate between the linked roads based on a temporal scheme.

  • The parking bay: an area that a vehicle temporarily uses.

  • Non-specific area: area not having a concrete function or may be considered as a barrier; they are decorated and paved.

All areas on the public space are distributed by these six types, making a patchwork, a puzzle from different pieces filling it up:

Isolating every piece and assigning its own particular area to it will let us get Urban Components. Let’s suppose all of them, every piece of road, pavement or intersection, along with all the magic of technology, is provided with special capacities:

  • The first stage is providing it with identity –a name or an ID, which is particularly attached to it and makes it unique. It is important, so it will be distinguished from others. If you ask to the entrance “Can I go on?” –you are not asking to all entrances, but the one standing in front of you, the damn entrance V34-43, which has it in for you.

  • A tridimensional space is assigned to it, being able to control its limits to avoid unauthorized users coming through by any means.

  • It will be conscious about its neighboring areas, so it can interact. This damn entrance V34-43 receives flow requirements from the pavement, which has got a few pedestrians on its waiting platform, or from the road, that also has some vehicles waiting for the intersection response to go through, although they will not permitted until the first remaining requirement from the pavement will be satisfied.

  • The entrance keeps usually still, but it might move like a car or a pedestrian, so it would have an accessible area and a trajectory. Actually, the entrance has an accessible area, but it remains the same as its own particular area! So it can hardly move and its trajectory with length 0.

  • The entrance is an area called Conductor –it makes other components, like the pavement or the road move, unlike the intersection, which is a component called Distributor, or the plots, which are Containers.

  • The entrance is a municipally owned utility, its management delegate focuses on providing it with activity and dealing with its complaints. It does complain very often –“there is too much traffic flow and everyone is yelling at it, but it is not its fault”, “pedestrians run on it without permission”, “that old paint looks awful on it”… It was created during a urbanization work project a few years ago (Geotransactions), but it will probably be out of order soon, as that street is said to be renovated. Relocating it to a new entrance would be beneficial for it, even though it may have its version upgraded.

  • It deals with external requirements –“we need your monthly pedestrian and vehicle flow report,” “block everyone’s way except vehicle M34567’s, since a major figure will go on through,” “please send us your 2D-geometry in order for you to appear on a map…”

  • You should be cautious about it. It tends to report every vehicle or pedestrian not complaining with the rules. However, it is responsible when responding to an incident or breakdown, a pedestrian falls down or someone just asks it for help on its area; it is designed to do everything in its power to help.

All this is made because the entrance is an intelligent agent, working in the cloud and connected to its sensory system and its neighbors, vehicles and pedestrians through the Internet. As an intelligent agent, it actively participates in creating traffic flow optimization strategies in neighborhood committees and district assemblies. Well, it is a very busy entrance!

Madrid has lots of millions of urban components, which might become intelligent parts in the city one day —who knows!—, a kind of special “citizens”. We are committed to solve minor problems and generate an emerging performance, a “city behavior” possessing a particular character: the conscious city.

On other posts, we will describe how many urban component types exist in the city, how they react and how they can be seen thanks to Location Services.

 Ignacio Arnaiz Eguren – Innovation Director– Arnaiz Consultores SL

Geotransacciones

Cuando queremos usar los SIG para gestionar un territorio la calidad y actualidad de la información se convierte en un aspecto crítico. Gestionar implica conocer con total precisión su objeto: tanto da que sea la planificación, la parcelación, las infraestructuras o la edificación. Cualquier aspecto del territorio objeto de esa gestión debe pasar a ser un ámbito de información veraz y preciso. Si no lo consigue malamente funcionará el invento.

El territorio, sobre todo el urbano, es un ámbito geográfico sujeto a cambio permanente. Pero nuestros sistemas tradicionales de adquisición de datos geográficos son siempre a toro pasado. De tanto en tanto sacamos una foto y anotamos los cambios. Por tanto es imperativo que nuestro nuevo sistema se convierta en un sistema de gestión del cambio. Debe pasar de ser un testigo impotente ante la dinámica de cambio a ser el actor del cambio.

Tenemos a favor que, en una sociedad como la nuestra, todos los procesos de cambio territorial están sujetos, obligatoriamente, a ser objeto de un proyecto y de un procedimiento de autorización. Si el cambio propuesto afecta a elementos materiales que deban ser construidos o destruidos, entonces también hay procedimientos de vigilancia. Y cuando el cambio ha finalizado, los elementos resultantes son objeto de un procedimiento que autoriza su uso. Todo está reglado, atado y bien atado. La indisciplina se castiga con la demolición o con la legalización, en todo caso el cambio pasa a ser siempre un proceso informado.

Asi las cosas, si todo cambio es objeto de un plan o proyecto que lo informa con meticulosidad ingenieril. ¿Por qué no utilizar ese plan o proyecto como fuente de datos del cambio?, ¿Por qué no concebir todo el proceso de gestión de cambio como una transacción, como una larga geotransaccion?.

Será larga porque desde que se proyecta un cambio hasta que se utiliza pueden pasar meses o años. Porque están implicados diversos procedimientos administrativos encadenados de autorización, vigilancia e inspección. Y porque cambiar elementos virtuales como planes o parcelas puede ser rápido, pero construir grandes edificios o infraestructuras siempre lleva su tiempo.

Será geo porque están implicados elementos territoriales, asi que deberá haber una descripción espacial de su forma y posicion y habrá operaciones de transformación espacial de objetos.

Y será una transacción, una transacción en términos informáticos suele ser una sentencia de consulta o actualización de una base de datos. Se formula en SQL, se envía al gestor de la base de datos, se verifica que es factible, se ejecuta y se devuelve un resultado. Por eso hablamos de geotransacción, porque la mecánica es la misma, solo cambian los agentes implicados, los contenidos, las reglas de integridad o los tiempos. Incluso nuestro sistema de información esta soportado al final por una base de datos espacial donde queda registrado el cambio por lo que, al final, no hay tanta diferencia.

¿Que hace falta para construir geotransacciones?. Pues hacen falta tres cosas: un lenguaje unificado de descripción de los elementos territoriales que gestionamos, un  lenguaje de operación sintácticamente estricto y una base de datos espacial configurada para ejecutarlas.

Pongamos por caso un sistema que gestiona una infraestructura urbana de abastecimiento de agua. Todo cambio en la red de agua es objeto de un proyecto de obras que describe con precisión cuantos tubos, válvulas, derivaciones y piezas serán objeto de eliminación, de sustitución o de nueva creación. Lo debe hacer así para que el presupuesto sea real y la obra se pueda contratar y verificar. Incluso el proyecto es también muy preciso al establecer las operaciones: esta muy claro lo que elimina y lo que pone.

¿Que falta para que sea una transacción?. Pues muy poco, simplemente estructurar el proyecto de tal forma que un sistema, no un humano, pueda establecer la secuencia de operaciones, identifique con claridad las piezas sujetas a cambio y pueda restablecer el esquema de red una vez efectuado el cambio. El proyecto de obras en papel pasa a ser un proyecto digital estructurado en forma de transaccción que apunta a elementos existentes univocamente, aporta e identifica unívocamente nuevos elementos y establece las relaciones que deben entre todos ellos.

Si el sistema detecta incoherencias de integridad o espaciales no acepta la transacción, si no las detecta, el sistema acepta la transacción, la efectuará e irá mostrando la evolución de la nueva red mientras se desarrollan los correspondientes procedimientos administrativos de autorización, vigilancia y recepción de la obra.

El resultado es un sistema que enseña la red histórica, la actual y la futura, sin coste de adquisición de datos y completamente dirigida por los procesos administrativos habituales, eso sí procedimientos electrónicos que se comunican mediante servicios SOAP con nuestro sistema.

Apliquen esto a los demás elementos de la ciudad y ya tenemos un sistema racional de gestión del territorio. Podéis ver en www.urbanismoenred.es un sistema de geotransacciones para mantener la ordenación urbanística de un territorio.

**Ignacio Arnaiz Eguren **

Director de Innovación – Arnaiz & Partners SL